Ensayos de Piel

Mi forma de usar exfoliantes corporales para evitar vellos encarnados

2026.08.21
Mi forma de usar exfoliantes corporales para evitar vellos encarnados: rutina de cuidado corporal en casa

He exfoliado mis piernas incontables veces pensando que por fin me quitaría esos puntitos rojos, pero a los pocos días seguían ahí, iguales o peores. A mí me pasó tantas sábados seguidos que dejé de contarlos. Tengo tendencia a los vellos encarnados desde hace años, y en mi rincón de cuidado corporal, una mesita de noche convertida en zona de experimentos, con la persiana dejando pasar la tarde gris mientras el cuaderno de pasta oscura espera abierto al lado, he probado de todo: exfoliantes físicos, exfoliantes químicos, rutinas en casa que duran un fin de semana y se olvidan al siguiente.

Antes de seguir: algunos enlaces de este cuaderno son de afiliados. Si compras algo a través de ellos, me llega una comisión pequeña y a ti no te cambia el precio. Escribo solo sobre lo que pruebo yo misma en mi mesa; no soy esteticista ni dermatóloga, esto es mi diario personal, no una consulta.

¿Por qué salen más vellos encarnados justo después de exfoliar fuerte?

La respuesta corta, con lo que he visto en mi propia piel, es que la fuerza casi nunca es el problema — el sitio y la textura sí lo son. Cuando froto muy duro con algo grueso, lo único que consigo es irritar la superficie sin resolver nada por debajo. No me voy a poner a explicar aquí la biología del folículo, eso se lo dejo a quien de verdad estudió para eso. Lo que sí te puedo contar es lo que noto en mi piel: enrojecimiento, ardor al ponerme la crema después, y a veces los mismos puntitos rojos al día siguiente, un poco más notorios que antes.

Exfoliante corporal casero y guante de textura gruesa, ejemplo de exfoliación física antes de pasar a los ácidos

Lo primero que probé, y por qué terminó mal

No fue la primera vez que aprendí a la mala. Meses atrás, mucho antes de meterme en serio con las piernas, probé usar aceite de coco puro en la cara pensando que más hidratación siempre ayuda. Terminé con los poros tapados y una piel que tardó bastante en verse normal otra vez. Esa lección — que "más" no siempre significa "mejor" — la llevé después a mi rutina corporal: dejé de pensar que exfoliar más fuerte o más seguido iba a resolver algo más rápido. Mi amiga Fiorella, que ahora trabaja en recursos humanos, me escribe tarde por WhatsApp pidiendo la receta del exfoliante sin acordarse de que ya se la mandé antes; a esta altura ya la tengo guardada para copiar y pegar.

Manos anotando en un cuaderno los resultados de una rutina en casa de exfoliantes corporales

¿Cada cuánto exfolio sin pasarme de la raya?

No tengo un número fijo — depende de cómo esté la piel esa semana, si noté irritación la vez anterior, o si ando con las piernas más resecas de lo normal. Lo que sí hago es espaciar bastante entre una sesión y otra, nunca dos días seguidos, porque la piel necesita tiempo de sobra para calmarse. Elegir entre ácido glicólico o salicílico es otra decisión aparte, con sus propias reglas, y ahí prefiero no improvisar ni mezclar cosas por mi cuenta. Si entrenas seguido o nadas en piscina con cloro, la piel se reseca distinto, y ahí voy todavía más despacio: el cloro ya de por sí deja la piel sensible, así que un exfoliante suave rinde mejor que uno agresivo. Lo único que tengo claro es que si la piel se siente tirante o caliente al tacto, ese no es el momento de exfoliar otra vez — ahí se trata de cuidar la barrera, no de forzarla.

Elementos de natación junto a productos hidratantes, parte de mi rutina de cuidado corporal en casa

Mi rutina en casa contra los vellos encarnados

Ahora mi mesa de sábado se ve distinta. En vez de improvisar, sigo lo que voy leyendo en Peelings - La Guía Definitiva: Protocolos Profesionales Paso a Paso, un material escrito que releo antes de aplicar cualquier cosa nueva — no es un curso en vivo que se olvida a la semana, es una referencia que se queda en mi mesita. Antes de cualquier ácido nuevo reviso cómo preparar la piel para un peeling químico según mi experiencia personal, algo que antes ignoraba por completo y que cambió bastante cómo reacciona mi piel después. Para la parte específica de cuerpo sigo también el Protocolo perfecto de Exfoliantes Corporales, que me ayudó a ordenar qué va primero y qué va después, en vez de tirar productos a la piel sin ninguna lógica.

Frasco de exfoliante químico sobre la mesa, parte de mi rutina en casa contra los vellos encarnados

Cuando una lectora de Bogotá preguntó si esto sirve para piel sensible

Hace un tiempo, Vanessa, una lectora de Bogotá, me escribió por Instagram preguntando si mi exfoliante de azúcar y aceite servía para su piel seca, de esas que se enrojecen con nada. Le respondí lo que le respondo a cualquiera que me pregunta algo parecido: no toda exfoliación es igual, y la mecánica — la de gránulos y esponjas — no es lo mismo que la química, que trabaja distinto y suele ser más suave con una piel que ya de por sí está sensible. Vanessa terminó mandándome fotos de antes y después sin que se las pidiera, algo que hace seguido, y en esas fotos se veía una piel visiblemente menos irritada. Eso sí, si tienes heridas abiertas o la irritación no baja, ahí ya no es tema de exfoliante — es tema de ir a un profesional.

Lo que dejo para otro cuaderno

Hay temas que toco apenas de pasada porque no son el foco de esta entrada. La protección solar después de exfoliar es uno — ahí sí hay reglas que prefiero dejarle a otra parte de este cuaderno que se mete de lleno en el tema. Sé que la piel se renueva sola, a su ritmo, pero no voy a ponerle un número exacto porque no soy quien debería explicar eso. Los aparatos con corriente o vacío también quedan pendientes; mi mesita de noche no da para tanto cable todavía. A veces pienso si el drenaje con ventosas ayudaría a que las piernas se sientan menos cargadas, pero es un experimento que no he abierto. Y antes de elegir cualquier exfoliante o mascarilla, lo primero debería ser identificar bien qué tipo de piel tienes, algo que otra entrada mía explica con más calma que esta.

A veces aplico la misma lógica en otras zonas, como cuando reviso cómo usar peelings químicos en manos y codos para aclarar manchas — la idea de ir despacio se repite en todos lados. Si quieres profundizar en cómo arman estos pasos quienes sí saben, la guía de protocolos profesionales me sirvió para dejar de improvisar y empezar a anotar con más criterio.

Si tuviera que resumir en una sola idea lo que me sirvió con los vellos encarnados, sería esta: la mejora no se nota de un día para otro ni con un antes-y-después dramático, se nota en pequeños gestos. Fue un martes cualquiera, sin pensarlo, cuando me pasé el dorso de la mano por la mejilla notando qué tan lisa estaba, y me di cuenta de que ese gesto — pasar la mano así, casi sin querer — había empezado con las piernas, no con la cara. Esa es la señal que busco ahora: no una piel perfecta, sino una piel que deja de doler al tocarla.

Piel de las piernas más lisa tras una rutina constante de exfoliantes corporales para vellos encarnados
Tenga en cuenta: Para que quede claro: lo que lees aquí es mi propia perspectiva -- no es consejo profesional. Para temas de salud o dinero, pide siempre la opinión de un profesional que conozca de verdad tu situación.